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15 mayo 2021

MONASTERIO DE LA SANTA VERÓNICA

En el primer tercio del siglo XVI vivía en Murcia doña Isabel de Alarcón, una señora de familia noble que al morir dejó sus casas para la fundación de un convento y 14.000 ducados para becar a futuras monjas sin dote. La comunidad debería tener la regla de las Hermanas Terciarias de San Francisco.

Para la fundación se pidieron al Monasterio de Santa María Magdalena de la ciudad de Alcaraz dos religiosas, que una vez en Murcia, junto con otras monjas del Beaterio de Santa Brígida se constituyeron en 1566 en las casas que dejó la fundadora cerca del convento de San Francisco y del Almudí.

Diversos terremotos y la riada de San Calixto de 1651 dañaron gravemente la estructura del convento de manera que en 1730 amenazaba ruina el conjunto por lo que se demolió toda la obra y se construyó de nuevo el monasterio y la iglesia entre el 19 de marzo de 1746 y el 9 de noviembre de 1755.

Apenas 80 años después, en 1835, el monasterio fue incendiado y suprimido poco después aunque fue devuelto a la comunidad en 1847.

En el huerto del convento, frente a su fachada, construyó el Ayuntamiento en 1848 la plaza de abastos quedando entre ambos una estrecha calle ocupada “por los verduleros, quienes con sus voces y blasfemias convirtieron aquellas inmediaciones en un lugar de escándalo”[1]

En 1986 se procede al derribo del convento dado su escaso interés artístico pero se conserva la iglesia.

Al derribar el convento apareció un lienzo de muralla árabe y un torreón.



[1] FUENTES Y PONTE. Parte tercera. Pág. 115


21 enero 2020

CARMELITAS DESCALZAS DE MURCIA



Las Carmelitas Descalzas es una orden religiosa que surge en Murcia por especial empeño de un canónigo de la Catedral, don Alejandro Peinado y Bocio.

Este sacerdote, miembro de una acaudalada familia murciana, tenía un gran interés porque hubiese en su ciudad un convento con la regla Carmelitana por lo que acondicionó unas casas de su propiedad en la calle de las Pilas (actual Sagasta) para habilitarlas como convento e iglesia.

Tras vencer muchos obstáculos recibió por fin el permiso del rey Fernando VI mediante un Decreto Real de febrero de 1749 en el que se concedía "Que sin embargo de lo representado por el Consejo, ha resuelto su Majestad dar su licencia para que se funde el mencionado convento, sin restricción ni condición alguna". 

Una vez finalizadas las obras y con todos los permisos concedidos se constituyó la comunidad el 24 de marzo de 1751 con monjas procedentes de diversos conventos (Daimiel, San Clemente, Caravaca…).

El Manuscrito de Rocamora nos describe cómo “entraron en esta ciudad las fundadoras de Monjas Teresas: Vinieron de La Mancha, pararon en el convento de Santa Isabel, y desde este el día 24, fueron a su nuevo convento en una lucida procesión. El día 25 se dijo la primera misa y se llevó de la catedral a S.D.M. (Su Divina Majestad)”.


Debido al mal estado del convento en 1964 las hermanas se trasladaron a un nuevo monasterio en la Subida de la Fuensanta. Pertenecen a la Orden de los Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo. 






06 octubre 2019

CONVENTO DE JUSTINIANAS DE MADRE DE DIOS DE MURCIA


Estaba finalizando el siglo XV cuando el deán don Martín de Selva y Valera, sacerdote con gran vocación fundacional, se propone crear un nuevo convento en la ciudad de Murcia.

Para conseguir su propósito hizo venir desde el Monasterio de Santa María de los Ángeles de Jaén a cuatro monjas dominicas.

Una vez en Murcia el deán pretendía que las monjas aceptasen las Reglas de los Canónigos de San Jorge in Alga de Venecia pero estas se niegan a aceptar unas constituciones distintas a las de su orden por lo que se quedan en Murcia pero fundando el Convento dominico de Santa Ana, las popularmente conocidas como “las Anas”. Era el año 1490.

No ha finalizado el año 1490 cuando el sacerdote decide continuar con su idea de fundar un convento con la Regla y Constituciones de la Congregación de San Jorge de Venecia fundada por San Lorenzo Justiniano. Escarmentado por el fracaso con las monjas jienenses esta vez las monjas fundadoras serán seglares encabezadas por la que sería la abadesa Teresa de Selva y hermana suya.

Las monjas se instalaron en unas casas posiblemente propiedad del deán.

Las obras del nuevo monasterio dieron comienzo el 18 de noviembre de 1490 aunque la Bula fundacional de Inocencio VIII es de 16 de diciembre de 1491. En ella se encarga al deán el gobierno del monasterio.

EL MONASTERIO EN EL SIGLO XX

El 14 de mayo de 1931 se incendió la iglesia de la Purísima, de los Padres Franciscanos y una talla de la titular obra de Salzillo.

Ese mismo día ante el temor de las monjas de Madre de Dios abandonaron durante un breve periodo de tiempo el convento alojándose en casa de familiares o amigos.

Con fecha de 25 de febrero de 1935 las monjas vendieron a José Coy Cerezo una parte del convento (unos 329 m2) concretamente la esquina que hacía el convento en las calles Madre de Dios y 
Contraste (ahora Pascual) donde levantó un edifico de cinco plantas.

Tras el inicio de la guerra, el 22 de julio de 1936 las monjas tuvieron que abandonar de nuevo el convento. Pocos días después fue asaltado y quemadas algunas imágenes y documentos.

Unos meses después, en septiembre, el Ayuntamiento continúa con su proyecto para abrir una nueva avenida en Murcia, la Gran Vía. Para ello tiene que expropiar parte del convento que obstaculizaba la apertura de esa vía. En el Libro de Actas Capitulares podemos leer sobre el “derribo en la nueva Gran Vía del Convento de Madre de Dios proyectándose la unión inmediata con el Puente Viejo”.

Una vez finalizada la guerra las siete religiosas de la congregación se instalaron en un piso de la calle Vinader, 13, al tiempo que vendían al Sr. Coy los restos del convento todavía de su propiedad, los colindantes con la Gran Vía en los que se levantaron la casa de los Meseguer-Bernal y la “Torre de Murcia”.

En la misma calle Vinader se encontraba el antiguo convento de la Congregación de María Reparadora ahora residentes en la calle Platería.

Las justinianas decidieron comprar los cinco edificios que constituían el convento de las Reparadoras y tras las necesarias obras de acondicionamiento ocuparon dicho espacio. La compra se efectuó el 24 de julio de 1940.

El 23 de abril de 1941 se inauguró la nueva iglesia oficiando la primera misa el capellán de la Comunidad don Valentín Tébar García-Valladolid.

Actualmente las monjas Justinianas tienen su convento en el Barrio del Infante junto al Parque de Bomberos.



29 septiembre 2019

LAS MONJAS CLARISAS CAPUCHINAS EN MURCIA


Todos hemos visto, cuando paseamos por el Malecón, junto al colegio de los Maristas, un campanario blanco que no es otro sino el del monasterio de la Exaltación del Santísimo Sacramento de las Madres Capuchinas. Aunque las monjas ocupan ese espacio desde tiempo relativamente reciente su presencia en Murcia se remonta a mediados del siglo XVII. Veamos algo de esa historia.

Era el día del Corpus de 1640 cuando tuvo lugar en Barcelona los terribles acontecimientos políticos conocidos como “Corpus de Sangre” en los que se llegaron a atacar diversas iglesias y profanar las hostias sagradas. Como consecuencia de estos hechos, el canónigo de la catedral Alejo de Bojados y Llul huyó hasta Zaragoza donde maduró la idea de fundar un convento dedicado al Santísimo Sacramento en desagravio por lo sucedido en Barcelona.

Estando en Zaragoza fue nombrado Inquisidor General del Reino de Murcia por lo que pensó en fundar en nuestra ciudad dicho convento.

Para ello le acompañaron en su viaje a Murcia la abadesa del convento de las capuchinas de  Zaragoza María Ángela Astorch y cuatro monjas más.

El Inquisidor compró unas casas en Murcia que sirvieron de convento inicial a las monjas siendo ocupado el 29 de junio de 1645, fecha pues de la fundación del convento.

Al finalizar 1646 ya eran 15 las monjas del monasterio causando graves problemas de alojamiento dado lo pequeño del espacio inicial del mismo.

Estas circunstancias se agravaron cuando en 1648 se declaró la epidemia de peste en Murcia. Este mismo año el Ayuntamiento “expropió” unas casas contiguas al convento para ampliar el solar del mismo.

En 1651, el 14 de octubre, tiene lugar la gran riada de San Calixto que obliga a las monjas a abandonar el convento y trasladarse al que la Compañía de Jesús tenía cerca; allí estuvieron unos días hasta que pudieron desplazarse hasta una casa que los jesuitas tenían en Santa María del Monte y donde estuvieron un año, hasta finales de noviembre del año siguiente.

Pero como el tema de las riadas, como ya sabemos, es un mal endémico de nuestra ciudad, un año después, en noviembre de 1653 se produjo otra gran avenida que sacó a las monjas de nuevo de su casa no pudiendo regresar hasta noviembre de 1654.

Unos años después, en 1664, se decide efectuar algunas obras que dignifiquen el lugar en el que viven estas monjas y se acomete la construcción de una iglesia para el convento obras que se prolongarán durante casi una década y media pues no finalizaron hasta febrero de 1688.

Aunque la iglesia estaba acabada, la ornamentación y la fachada tenían que esperar. En 1700 se colocó el retablo y el proyecto de fachada no se realizó hasta 1796, más de un siglo después.

Durante este tiempo se produjo el fallecimiento de la abadesa y fundadora, la madre María Ángela Astorch; había muerto en 1665. Al trasladar su cuerpo a la nueva iglesia se comprobó que se encontraba incorrupto por lo que aumentó la devoción hacia ella y el deseo de canonización. Fue beatificada por Juan Pablo II en 1982. Su cuerpo incorrupto está expuesto en el convento del Malecón.

En el convento también está enterrado el escultor Francisco Salzillo.

Del monasterio nada queda en la actualidad. En los primeros días de la Guerra Civil fue saqueado por un grupo incontrolado aunque las obras de arte pudieron ser salvadas gracias a la “Junta Delegada de Incautación, Protección y Salvamento del Tesoro Artístico de Murcia”.

El monasterio se encontraba en el espacio que hoy ocupa la Delegación de Hacienda, Gran Vía y primera manzana de la calle Maestro Alonso; estaba limitada al norte por la calle Acequia (actual Acisclo Díaz) al sur por la calle Capuchinas (actual Marcos Redondo) y por el oeste con calle Ordoño (actual Portillo de San Antonio).