22 septiembre 2019

LA REPÚBLICA Y EL CANTÓN MURCIANO. 1873


El 10 de febrero de 1873 abdicaba el rey Amadeo de Saboya proclamándose inmediatamente la República.

Tras el triunfo de esta, el 16 de febrero de 1873, Antonio Gálvez Arce, “Antonete” y sus hombres, que se encontraban escondidos en la sierra debido al conflicto de los quintos sucedido unos meses antes, entraron en Murcia entre aclamaciones.

En mayo se celebraron elecciones generales en las que Murcia eligió 10 diputados entre ellos a don Jerónimo Poveda, don José Cayuela y don Antonio Gálvez Arce.

Reunidas las Cortes y tras unos largos debates se eligió como modelo de Estado el de la República Federal pero los muchos problemas del país derivados de la guerra en Cuba y la guerra carlista fue dilatando en el tiempo la implantación de las medidas necesarias para que el federalismo fuese un hecho.

Esta demora hizo que los Batallones de Voluntarios Republicanos decidiesen por su cuenta constituirse en cantones en varias capitales de provincia y Gálvez intentó hacerlo en Cartagena. Allí los federales se hicieron con los castillos de Atalaya y Galeras.

En Murcia, el 12 de julio, don Saturnino Tortosa al frente de su compañía recorrió las calles de la ciudad proclamando el Cantón Murciano y tomando posesión del Ayuntamiento.

La Junta Cantonal presidida por don Jerónimo Poveda se constituyó en el Palacio Episcopal ya que el obispo residía, de forma provisional en Lorca.

Informado el presidente de la República don Francisco Pi y Margall, este pidió a los cantonales que cejasen en su actitud y confiasen en la República pero sin éxito.

Un enfrentamiento con la Guardia Civil destacada en Orihuela y el intento de ayuda a los cantonales valencianos fueron los hechos militares más destacables del Cantón Murciano.

El general Martínez Campos fue el militar encargado por el gobierno central para sofocar la rebelión del Cantón Valenciano. Tras conseguir su objetivo el general marchó con sus tropas hacia Murcia con la intención de repetir lo hecho en Valencia.

Una vez que llegó la noticia a Murcia el día 11 por la tarde gran cantidad de republicanos marcharon hacia Cartagena para mantener en esa ciudad la resistencia al poder central dado que las características geográficas de la localidad facilitarían dicho objetivo.

El día 12 de agosto llegó Martínez Campos a la ciudad poniendo fin a la existencia del Cantón Murciano en Murcia pues este continuó existiendo varios meses más en la ciudad de Cartagena.

Pero eso puede ser motivo para una próxima entrada en esta página.  

20 septiembre 2019

PEREGRINACIÓN DE LA VIRGEN DE LA FUENSANTA A ZARAGOZA (1940)


El miércoles 18 de septiembre de 1940 partió desde la estación ferroviaria de Murcia hacia Zaragoza, la Peregrinación diocesana con la imagen de la Virgen de la Fuensanta acompañada de numerosos peregrinos murcianos, autoridades y Ayuntamiento  para rendir homenaje a la del Pilar en conmemoración del 1900 aniversario de su aparición al apóstol Santiago.

A las seis y media de la tarde, a los acordes del Himno de la Coronación, salía la imagen con su manto verde a la plaza del cardenal Belluga donde sonó el Himno Nacional mientras que “millares de brazos se extendían” mientras vitoreaban a la Patrona.

Tras una breve parada frente al Ayuntamiento la procesión prosiguió por el Puente Viejo, Alameda de Colón y Paseo Corvera hasta llegar a la estación.

La Virgen fue colocada en el primer vagón del tren convertido en capilla, adornado con tapices y damascos.

A las 8 de la noche partía el tren rumbo a Zaragoza vía Madrid entre el clamor del público que fue a despedir a su Patrona.

Sobre las tres de la tarde del día 19 llegó el tren a Zaragoza.

La Virgen de la Fuensanta fue llevada en procesión presidida por el obispo de la diócesis hasta la Basílica del Pilar entre vítores a Murcia y Zaragoza y aclamaciones a las patronas de ambas ciudades.

Una vez en el templo ambas imágenes fueron colocadas frente a frente mientras el obispo de Cartagena hacía una ofrenda a la Virgen.


A las 8 de la mañana del viernes 20 se ofició misas simultáneas en todas las capillas del templo y se dio una Comunión general para los peregrinos. A las seis de la tarde se rezó el Santo Rosario.

El día 21, a las 10 de la mañana, se celebró un solemne Pontifical en el Altar Mayor ante una multitud que abarrotaba las naves de la Basílica.

Por la tarde, la comitiva murciana visitó la Basílica de Santa Engracia donde se encuentran los restos de la santa y de otros dieciocho mártires aragoneses. Desde esta iglesia los fieles murcianos marcharon hasta el Pilar por las calles zaragozanas rezando el rosario.

A las diez de la noche tuvo lugar la Hora Santa ante la Patrona de Murcia, “un acto lleno, de fervor”.  

El domingo 22 se produjo la visita del Nuncio de Su Santidad monseñor Cicognani que oró ante la imagen de la Morenica.

Y llegamos al final de la estancia de la Patrona de Murcia en tierras mañas. El lunes 23 a las cinco y media se despidió la Fuensanta de su anfitriona la Virgen del Pilar. Desde la Basílica la imagen fue trasladada hasta la Facultad de Medicina. Antes de partir, los peregrinos murcianos regalaron a la Pilarica un manto con el escudo de Murcia con sus siete coronas.

A las tres de la tarde del martes 24 de septiembre parte por fin el tren que retornaría a la Fuensanta a Murcia. Fue despedido por “autoridades civiles, militares, eclesiásticas,  jerarquías del Movimiento y una gran masa de zaragozanos”

A las once menos cuarto de la noche el tren llegó a la estación de Atocha donde era esperado por una multitud de fieles. La imagen fue bajada de su vagón y llevada a una capilla improvisada en la estación. A las doce menos cuarto el tren puso rumbo a la capital del Segura.

A las nueve de la mañana del miércoles llegó por fin el tren a la engalanada estación de ferrocarril de Murcia. Fue recibido por las autoridades y una multitud de murcianos dispuestos a aclamar a su Patrona.

Desde allí fue llevada en procesión hasta la Catedral por unas calles profusamente adornadas con treinta y dos arcos de flores. Desde distintos puntos del recorrido le fueron arrojadas flores así como desde varios aviones del Ejército que sobrevolaron la procesión. Un repique de campanas de todas las iglesias de la ciudad se unieron a la celebración así como una suelta de cien palomas a cargo de la Sociedad Colombicultura. 

El diario “Línea” cubrió la información de la peregrinación durante todos los días que duró la misma.  



07 septiembre 2019

AÑO DE FUNDACIÓN DEL REAL MURCIA


ANTECEDENTES

Quizá la primera noticia publicada en la prensa de Murcia haciendo referencia a la práctica del fútbol en la ciudad sea la aparecida en Heraldo de Murcia el 24 de enero de 1903 y en El Diario de Murcia del día siguiente.

“Los alumnos del Gimnasio Modelo que dirige nuestro amigo D. Francisco Medel, irán mañana, como el pasado domingo á la plaza de toros, donde jugarán al «Foot-Ball.»

El 16 de febrero, El Diario de Murcia, informa sobre un partido que han jugado los alumnos del Sr. Medel en el Tiro Nacional. El 26 de febrero se jugó otro partido en el mismo escenario entre el equipo encarnado y el blanco.

1ª FUNDACIÓN (1905)

Tras estas actuaciones de los alumnos del Gimnasio Modelo del señor Medel se formaliza la existencia de un club por primera vez en Murcia.

El 23 de febrero de 1905 ya debe existir un club puesto que se convoca a “los señores socios del Club Foot-Ball” a una reunión. El convocante es jugador y miembro de la directiva.

El 30 de abril de 1905 se celebró otra Junta general extraordinaria de esta Sociedad. eligiéndose por aclamación a la nueva directiva encabezada por D. Joaquín Amo.

Hay un parón de un año sin noticias periodísticas del club hasta marzo de 1906.

2ª FUNDACIÓN (27-3-1906)

Una fecha fundamental en la historia del fútbol en Murcia es la del 27 de marzo de 1906 puesto que en esa fecha el gobernador aprobó “los reglamentos de la Sociedad Foot-Ball Club, que los aficionados tratan de establecer en Murcia”. Así consta en el Registro de Asociaciones del antiguo Gobierno Civil.

En el mes de abril hay varias noticias del fútbol pero luego hay un “parón informativo” de dos años.

3ª FUNDACIÓN (mayo 1908)

En mayo de 1908 cuando se forma en Murcia una Sociedad Deportiva “con el objeto de propagar los beneficios del sport”.

4ª FUNDACIÓN (1910)

En enero de 1910 leemos en El Liberal que “con el título de Murcia Foot-Ball Club se ha fundado una sociedad que se propone fomentar principalmente la afición al foot-ball”.

Durante 1911 hay noticias de la disputa de varios partidos.

Desde mediados de 1912 no se lee nada del Murcia.

En abril de 1917 un equipo de Murcia juega contra el de Cartagena, pero este equipo debió desaparecer para resurgir a finales de año o principios del siguiente.

5ª FUNDACIÓN (1918)

En enero de 1918 se vuelven a programar partidos del Murcia FC. En abril de 1918 podemos leer que “…una sociedad como el Murcia FC, que con el poco tiempo que tiene de existencia…”.  “un equipo que lleva escasamente tres meses de juego…”.

Pero durante el verano de este año hay unas desavenencias entre el presidente del club, Alfonso Guillamón, y los jugadores de la plantilla por motivos económicos. El presidente, arrendatario del campo de la Torre de la Marquesa, decide cerrar el campo y disolver la sociedad deportiva.

6ª Y ÚLTIMA FUNDACIÓN (1919)

Como ya estaba en marcha el campeonato regional de la Federación Levantina y el club murciano había desaparecido los aficionados de la ciudad deciden fundar una nueva Sociedad.

Así, el 7 de diciembre de 1919 se funda el R. Levante Foot Ball Club como una entidad nueva y distinta de los anteriores club que pudiesen haber habido en la ciudad. Quedó inscrito el 8 de febrero de 1920.

La aprobación del Reglamento del Levante tuvo lugar el 26 de febrero de 1920

El 16 julio de 1922 tiene lugar una Junta General de la Sociedad Deportiva Levante presidida por Miguel Ángel Cremades. Es elegido nuevo presidente Alfonso Guillamón Conesa. El club pasa a denominarse Murcia FC porque el 24 de agosto leemos que “nuestro Murcia FC, que así se llama desde hace unos días”.

Por Real Orden de 5 de julio de 1923 el club obtiene el título de Real con lo que vuelve  cambiar de nombre.

CONCLUSIÓN

Según lo expuesto parece claro que desde los primeros años del siglo XX se practicaba el fútbol en la ciudad de Murcia y que a lo largo del primer quinto del siglo fueron varios los clubs que con el nombre de Murcia FC o similar se crearon en la ciudad pero también parece claro que uno tras otro fueron desapareciendo hasta la fundación del R. Levante F.C. en 1919 que nunca desapareció sino que cambió de nombre en 1922 (Murcia F.C.) y en 1923 (Real Murcia F.C.).

Por lo tanto hemos de concluir que el verdadero centenario de nuestro club se cumple el próximo mes de diciembre como sostiene Juan Antonio Garre Clemente en su exhaustivo estudio.

¿Asumirá el club esta fecha y conmemorará el centenario o seguirá considerándose  “heredero” del creado en 1908? ¿Y por qué no del Murcia de 1906 o 1905?



30 agosto 2019

CARLOS V EN MURCIA (1541)


En el otoño de 1541 el Emperador Carlos V organizó un ataque a las costas de Argel para acabar con el peligro que con frecuencia llegaba desde ellas hasta la península. Pero esta expedición fue un fracaso y las naves imperiales sufrieron un auténtico descalabro en octubre de 1541. El regreso a España hubo de esperar hasta el 23 de noviembre.

En esa fecha parte hacia las Baleares a donde llegaría el 13 de noviembre para desde allí poner rumbo a Cartagena arribando en la noche del 30 de noviembre al 1 de diciembre. Allí le esperaban el arzobispo de Granada, el obispo de Cartagena Juan Martínez Silíceo, el corregidor de Murcia Andrés Dávalos así como Francisco de los Cobos, comendador mayor de León, Contador mayor de Castilla y Secretario real. También el marqués de los Vélez, adelantado mayor del reino de Murcia, al que se le seguía negando su estancia en la capital.

Desde Cartagena se dirigió toda la comitiva real hacia Murcia. El 5 de diciembre de 1541 hizo su entrada en la capital Carlos V. Lo hizo por la Puerta del Puente, adornada con un arco triunfal; desde allí se dirigió por el actual Plano de San Francisco hasta la plaza Nueva ante la Puerta de Gil Vicente, y de aquí a la Puerta de Vidrieros (actual calle del Pilar), donde le esperarían ambos cabildos.

Allí, Francisco de Medina, Teniente de Corregidor agradeció a "su imperial persona" su presencia en la ciudad al tiempo que le solicitaba la confirmación de los fueros y privilegios de la Ciudad mediante "la solemnidad de juramento".  El rey contestó que: "Por cierto tenemos haver gozado y alegrado con nuestra venida y lo recevimos en servizio, y confirmaremos y juraremos los privilegios, buenos usos y costumbres, según que lo confirmaron y juraron nuestros antezesores y en lo de reposar en esta Ciudad sera el tiempo que se sufriere". A continuación, el deán Sebastián Clavijo le presentó los Evangelios "et una cruz" y ante ellos Carlos V hizo el juramento.

Tras esto se dirigió a la plaza de Santa Catalina y Trapería para llegar a la Catedral. De ella salió bajo palio dirigiéndose a las casas episcopales, que sería su lugar de estancia.

Permaneció en la ciudad hasta la mañana del día nueve que pernoctó en Cieza; el día 10 lo hizo en Hellín; el en Chinchilla; el 12 en Albacete y 13 en El Provencio al abandonar el reino de Murcia.

BIBLIOGRAFÍA:

CRISTINA TORRES-FONTES SUÁREZ. Visita de Carlos V a Murcia (5-9/XII/1541) 

29 agosto 2019

ALFONSO XIII EN MURCIA. 1903.


LUNES, 22 DE JUNIO DE 1903

Sobre las 5,57 h del lunes 22 de junio de 1903 el tren que trasladaba a Alfonso XIII a Cartagena hacía su entrada en la Estación de ferrocarril de Murcia

Ante el rey  desfilaron todas las representaciones de los organismos oficiales. Terminada la recepción, se  dió la señal para la partida del tren, apareciendo de nuevo en la ventanilla el rey, el Príncipe de Asturias y el Presidente del Consejo al Sr. Silvela.

SÁDADO, 27 DE JUNIO DE 1903

Casi una semana después el rey volvía a pasar por Murcia, ahora de regreso de Cartagena y rumbo a Madrid.

A la hora esperada ocupaban el andén las distintas comisiones oficiales.

En primer lugar se encontraba la Corporación municipal, en pleno, con maceros. También se encontraban representantes de la Diputación Provincial, Audiencia Provincial, Cabildo de la Catedral, varios diputados y senadores de la provincia, miembros de la Sociedad Económica de Amigos del País, Instituto provincial, Escuela Normal, Magisterio de la provincia, Academia de Medicina…

Tras llegar a la estación el rey se dirigió al coche que tenía preparado y que le llevaría hasta la Catedral donde oiría un “Tedeum”.

Desde la Catedral se dirigió la comitiva a la iglesia de Jesús por la calle de  Trapería, Platería, Santa Catalina, Lencería, Riquelme, Junco, San Nicolás, Santa Teresa, Sagasta, Nueva de San Agustín a la plaza del mismo nombre.    

Una vez en la iglesia y tras ser saludado por representantes de la Cofradía contempló maravillado las distintas imágenes de Salzillo. De aquí pasó a la iglesia de San Andrés donde admiró otras obras del imaginero murciano llevadas allí desde distintas iglesias con motivo de la visita real.

De aquí se dirigió hasta la fábrica grande de filatura de seda invitado por el director de la misma, el agente consular de Francia en Murcia. La fábrica se hallaba engalanada con banderas españolas y francesas y en el patio se había levantado un arco con madejas y capullos de seda.

La comitiva fue al Ayuntamiento en donde tuvo lugar la recepción oficial. En el vestíbulo esperaban el paso del monarca dos filas de señoritas con el traje típico. Al subir al primer piso un niño y una niña de unos siete años ofrecieron al Rey unos pequeños jarrones de flores y dos memoriales. El rey pasó al salón, tomando asiento en el trono que se había preparado, recibiendo a las comisiones oficiales que eran presentadas por el Alcalde D. Juan Rubio. Antes de la recepción se ha servido un espléndido lunch. Después de la recepción S. M., ante los aplausos y vítores continuados de la multitud, se asomó al balcón donde fue aclamado por la multitud.

Terminada la recepción, la comitiva regia se dirigió a la estación del ferrocarril desde donde continuaría su viaje hacia Madrid unas tres horas después de llegar a Murcia.

EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DON NICETO ALCALÁ ZAMORA EN MURCIA


El domingo 27 de marzo de 1932 a las 8 de la mañana inició su viaje desde Madrid el presidente de la República don Niceto Alcalá Zamora acompañado de los ministros de Obras Públicas y Marina. Tras siete horas y media de viaje llegó a Murcia a las 15,34 h.  Fue recibido por el gobernador civil, autoridades civiles y militares, el vicario general del obispado, el general de sexta división procedente de Valencia.


Desde la estación se dirigió al Ayuntamiento donde tuvo lugar una recepción en el Salón de Plenos.
Terminado el acto el Presidente se trasladó a la plaza de toros para asistir a una corrida con la participación de los maestros Antonio Bienvenida, Victoriano de Laserna y El Estudiante.

A las 22,45 h tuvo lugar la Fiesta Regional de la Primavera en el Teatro Romea al que asistió como mantenedor don Miguel de Unamuno y la Reina de la Fiesta junto a su Corte de Honor.

Tras esto hubo un baile en el Casino.

Después se retiró a descansar al Colegio Mayor Universitario, en el Barrio de Carmen, frente a la iglesia.

LUNES, 28 de marzo de 1932:

El Presidente lleva a cabo un recorrido por diversos lugares de la huerta comenzando por Espinardo. 

Posteriormente visitó la Estación Sericícola. En La Alberca, esperan al Presidente un grupo de señoritas con el traje regional. Una de ellas lee un manifiesto en el que denuncian la falta de escuelas en la huerta.

De regreso a la capital, se dirige la comitiva al Ayuntamiento presenciado desde el balcón central el desfile del Bando de la Huerta (13,30 h)

Terminado el Bando, el Presidente con las personalidades marcharon al Colegio Mayor para almorzar.

Por la tarde, a las 16,00 h. el Presidente visitó la iglesia de Jesús donde admiró la obra del escultor murciano Francisco Salzillo.

Asiste a una parte del partido de fútbol entre el Murcia y el At. Madrid

A las 8 de la noche, terminado el partido, visita el Museo Provincial donde admira el Belén de Salzillo.

Posteriormente el señor Alcalá Zamora se trasladó a pie desde la Plaza de San Bartolomé por las calles de Platería, Fermín Galán, Salzillo, Plaza de Santa María, Avenida del Catorce de Abril y Plano de San Francisco al Malecón.

A las 21h se organizó en la plaza de Santo Domingo el desfile del Entierro de la Sardina que el Presidente pudo contemplar desde una tribuna situada en la Plaza de la Cruz.

Finalizado el Entierro de la Sardina tuvo lugar un banquete en el Salón de Actos del Ayuntamiento, servido por “la Repostería del Casino”.

Tras presenciar la quema de la Sardina a las 12 de la noche el Presidente se retiró a descansar.

MARTES, 29 DE MARZO DE 1932

A las 10 de la mañana llegó Alcalá Zamora a la zona  donde se construirá el pantano de Camarillas.

Allí esperaban al Presidente diversas autoridades y responsables de la futura obra.

Tras una serie de discursos se procedió a inaugurar las obras del pantano.

De regreso a Murcia paró en Cieza dirigiendo la palabra a los ciudadanos desde el balcón del ayuntamiento.

A las 14,15 h ya estaba en Murcia donde almorzó.

Tras la comida el Presidente se dirigió al Parque Ruiz Hidalgo para participar en la Batalla de Flores.

Antes de que terminase la fiesta partió hacia Cartagena a donde llegó sobre las 19 h dirigiéndose a Capitanía desde cuyo balcón saludó a la población y presidió un desfile militar.

Tras esto tuvo lugar una recepción en el interior de Capitanía

A las 22h. hubo una fiesta homenaje a la República en el Teatro Circo con asistencia del presidente.

Finalizado el acto don Niceto marchó de nuevo a Capitanía donde se alojaba.

MIÉRCOLES, 30 DE MARZO DE 1932

El Presidente de la República parte desde Cartagena hacia Mallorca.





FRANCISCO FRANCO EN MURCIA (1946)


Los  días 21 y 22 de abril de 1946 una nueva riada asoló la huerta y ciudad de Murcia. Fue esta una de las grandes riadas que ha sufrido nuestra tierra.

Numerosos pueblos de la huerta sufrieron sus efectos traducidos en derrumbamientos de casas y destrozos en las tierras.

Apenas habían pasado 6 años desde el final de la Guerra Civil y Franco aún no había visitado la 

El viaje desde Madrid lo realizó en coche. A su paso por los distintos pueblos fue aclamado por la muchedumbre. Como el servilismo y la estupidez parecen no tener límite al cruzar Molina de Segura alguien colocó una pancarta en la que se podía leer: “Torrealta. Bendita sea la riada que nos trae al Caudillo”.

El general Franco llegó a Murcia el lunes 29 de abril sobre las tres de la tarde.

En el límite del término municipal se hallaban esperándole el Gobernador civil y Jefe provincial del Movimiento, Cristóbal Gracia, y el ingeniero jefe de Obras Públicas de la provincia, Gabriel Cañadas. La comitiva entró por las Puertas de Castilla y siguió por Santa Teresa, Capuchinas, plaza de Romea y calle de José Antonio hasta llegar a la plaza de Belluga donde, según el diario “Línea”, las gentes “han casi estrujado al Caudillo”.  De allí pasó a la Catedral donde oró ante la Virgen de la Fuensanta que según la impresión del mismo periodista miró a Franco “con ojos de cariño”.
De la Catedral se dirigió Franco al Ayuntamiento donde el alcalde le impuso la Medalla de Oro de la Ciudad concedida un año antes.

Tras descansar unos minutos en el despacho del alcalde salió al balcón para dirigirse a los murcianos diciéndoles que la culpa de la riada había sido de la política practicada en los últimos 60 años incapaces de resolver los problemas de la comarca.

De Murcia marchó a Cartagena. Allí visitó las factorías militares, los depósitos del Canal del Taibilla, inauguró un Instituto de Enseñanza Media y oró ante la Virgen de la Caridad. También ofrendó una corona de flores en honor del “Castillo de Olite” hundido en 1939.

El martes 30, sobre las 16,45 volvió a pasar por Murcia procedente de Cartagena y dirección a Albacete. La ciudad seguía engalanada con un arco del triunfo en el Rollo y colgaduras en Floridablanca, Colón, San Pedro, San Nicolás…

A su paso por Cieza “más de 20.000 personas aguardaban su llegada” en la avenida Calvo Sotelo “profusamente engalanada con banderas y colgaduras”.